
Una marea humana de ocho kilómetros de largo despidió al músico en una jornada que quedará grabada a fuego en la historia grande de la cultura popular argentina.
Fue una despedida emocionante y desbordada, donde la gente hizo colas interminables durante horas solo para pasar un segundo frente a su ídolo. No importó el cansancio ni el frío; el pueblo ricotero se movilizó de punta a punta del país para darle el último adiós a una figura que puso en palabras los sentimientos de varias generaciones.
La organización fue un caos lógico ante semejante cantidad de personas, pero el respeto y el cariño fueron los protagonistas. Mientras la gente se abrazaba llorando, quedó claro que lo que se despedía era mucho más que un músico: era un símbolo de una época donde la cultura tenía espacio y no era vista como un gasto prescindible por quienes hoy ocupan los escritorios en Buenos Aires.
El Cantón dice: Mientras el país se despide de sus íconos populares, desde la Casa Rosada insisten con que la cultura es un privilegio y no un derecho. La gestión de Milei celebra el ajuste que deja a nuestros artistas sin escenarios y a la gente sin espacios de encuentro, demostrando que para este gobierno, la memoria y el sentimiento no cotizan en el mercado que tanto defienden.
¿Qué pasa en Misiones? En Posadas, el sentimiento es el mismo. Muchos misioneros que crecieron escuchando los discos del Indio se sintieron huérfanos hoy, viendo cómo el ajuste de Milei golpea también la movida cultural local. Mientras los pasajes para viajar y despedir a nuestros referentes son cada vez más impagables debido a la inflación, en nuestra provincia se siente ese vacío de políticas públicas que protejan a los artistas que, como el Indio, hicieron grande nuestra música nacional.