Milei acorralado por el dólar: fuga de reservas, traders creativos y caos antes de las elecciones

Milei acorralado por el dólar: fuga de reservas, traders creativos y caos antes de las elecciones

A pocas semanas de las elecciones legislativas, el gobierno de Javier Milei enfrenta una tormenta cambiaria que desnuda los límites de su modelo económico. La presión sobre el peso se intensifica y lo que debería ser una pulseada con el mercado se convirtió en una batalla desigual: un Estado sin reservas frente a una red de operadores financieros que hace años perfeccionó el arte de sacar provecho de la crisis.

Entre abril y agosto, se estima que traders individuales compraron más de 9.500 millones de dólares al Banco Central para revenderlos a un precio mayor en los mercados paralelos. Esta práctica —conocida en la jerga local como “hacer el rulo”— drenó la mitad de las divisas generadas por el agro en plena cosecha gruesa. La demanda voraz de billetes verdes impidió que el gobierno acumule reservas genuinas y alimentó el temor de una nueva devaluación.

Frente a la presión, Milei reinstaló restricciones: prohibió que quienes compren dólares al valor oficial puedan revenderlos en mercados alternativos y le advirtió a billeteras digitales que no operen con tipos de cambio que “malinterpretan” la normativa. Pero como ocurre desde hace décadas en Argentina, por cada regla hay una nueva trampa. Parejas que simulan operaciones cruzadas, empresas que importan servicios ficticios o tarjetas que simulan consumos en el exterior: las estrategias para evadir el cepo no son nuevas, pero florecen ante cada grieta legal.

El mercado profundizó la presión tras una mala elección provincial, que encendió las alarmas sobre la fragilidad del apoyo a las reformas ultraortodoxas. El dólar subió, los bonos cayeron y las expectativas de devaluación crecieron. A esto se sumó un tímido respaldo verbal desde Estados Unidos, que no logró contener la desconfianza.

Economistas advierten que el BCRA apenas tiene unos pocos miles de millones de dólares líquidos para defender la franja cambiaria. Las medidas de contención son temporales, y detrás de cada parche regulatorio se esconde un agujero mayor: cuanto más se restringe el acceso al dólar oficial, más se agranda la brecha y más incentivos hay para importar, especular o fugar.

El propio Milei reconoció: “Sabíamos que esto podía pasar. Ahora hay que atravesar el infierno que es este año electoral”. Lo que no dice es que buena parte del incendio fue encendido por su propio discurso. Un relato de “libertad económica” que, en los hechos, naufraga en una economía con reglas que mutan a diario, donde los que mejor navegan son los que más experiencia tienen en la trampa.