Milei como rockstar, economía en ruinas: el show que oculta la crisis

Milei como rockstar, economía en ruinas: el show que oculta la crisis

Argentina está al borde de un colapso financiero, y Javier Milei lo sabe. En un intento por dar aire a su gestión, el “presidente rockstar” se subió al escenario del Movistar Arena para cantar canciones de los ochenta y apelar al fervor popular. Lo hizo mientras los indicadores económicos explotaban por detrás.

Detrás del espectáculo, el peso se desploma, las reservas del Banco Central se evaporan, y los mercados descuentan un ajuste brutal. Milei había prometido “exterminar la inflación” y reducir el Estado con su motosierra ideológica. Para algunos, esas medidas alcanzaron logros parciales; para la mayoría, fueron recortes que se comieron salarios, salud, educación y esperanza.

Pero las grietas se hicieron visibles: su propia hermana y jefe de Gabinete fue señalada en un escándalo de corrupción. Uno de sus aliados, Espert, debió renunciar ante denuncias de pagos desde redes vinculadas al narcotráfico. El “vínculo moral” se quebró. El relato anti‑casta empezó a verse como pantomima.

Hoy Milei ya no canta solo. Canta para convencer; para distraer. Mientras su equipo gasta reservas tratando de sostener artificialmente el tipo de cambio, el costo social crece. Muchos argentinos ya no escuchan himnos: escuchan el estruendo de la pobreza y la desesperación.

Porque detrás del escenario hay una verdad: el show no tapa las pérdidas.
Y quien pensó venir a sacudir todo, solo logró que tiemblen los escombros.