Ruta 12: Nación paga una deuda y retoma obras, mientras Misiones sigue esperando

Ruta 12: Nación paga una deuda y retoma obras, mientras Misiones sigue esperando
Foto: Marcial Comeron / Pexels

La Casa Rosada aflojó el bolsillo para terminar la autovía en Corrientes tras meses de abandono absoluto.

Después de tener las máquinas paradas durante meses por el famoso "no hay plata" de Javier Milei, el Gobierno nacional finalmente soltó 2.400 millones de pesos para pagar la deuda que mantenía con la empresa constructora que trabaja sobre la Ruta 12 en Corrientes. El gobernador correntino confirmó que, con este pago, los obreros volverán a la traza este 20 de junio con la promesa de terminar lo que falta.

Es un alivio para quienes viajan hacia el norte, pero resulta inevitable preguntarse por qué el Estado tuvo que cortar el chorro del financiamiento hasta dejar las obras a la deriva. Esta reactivación llega tarde y tras una presión política constante, dejando en claro que la "motosierra" solo se frena cuando los gobernadores salen a reclamar lo que les corresponde para no quedar pegados al desastre vial.

El Cantón dice: La gestión libertaria nos tiene acostumbrados a ver cómo el ajuste se traduce en rutas abandonadas y peligro constante para los argentinos. Que hoy pongan plata en Corrientes no es un favor ni una política pública brillante, es simplemente el reconocimiento de un Estado que dejó de cumplir sus funciones básicas y que ahora intenta maquillar el desguace antes de que el costo político sea demasiado alto.

¿Qué pasa en Misiones? Para los posadeños que viajamos seguido hacia Corrientes o Buenos Aires, esta noticia nos genera una mezcla de alivio y bronca. Si bien es positivo que el tramo correntino se destrabe para evitar más accidentes, en Misiones seguimos esperando respuestas concretas sobre el mantenimiento y la seguridad de nuestras propias rutas, que también sufrieron el recorte de fondos nacionales. Mientras Nación elije a dedo qué obra termina y cuál deja en el olvido, los misioneros seguimos siendo rehenes de un presupuesto que llega con cuentagotas y mucho condicionamiento político.