Adorni mantiene su custodia oficial mientras le piden austeridad a los jubilados
El vocero presidencial sigue disfrutando de seguridad estatal financiada con impuestos mientras el Gobierno le exige sacrificio al resto de los argentinos.
El vocero presidencial sigue disfrutando de seguridad estatal financiada con impuestos mientras el Gobierno le exige sacrificio al resto de los argentinos.
Resulta que Manuel Adorni, el hombre encargado de comunicar los recortes del gobierno de Javier Milei, no está dispuesto a bajarse de los beneficios del poder. Aunque desde la Casa Rosada insisten con el discurso de que 'no hay plata' y recortan fondos para comedores, universidades y medicamentos, el funcionario confirmó que mantiene su custodia oficial. Se justifican diciendo que es un 'servicio reducido', una excusa que suena a poco cuando cualquier vecino de Posadas sabe que la seguridad debería ser para todos y no solo para los amigos del poder.
Mientras tanto, sobre las sospechas de enriquecimiento ilícito que pesan sobre algunos funcionarios de esta gestión, el Gobierno se lava las manos. Dicen que no van a hacer auditorías internas porque 'lo tiene la Justicia', desentendiéndose de la transparencia que prometieron durante la campaña. Mientras el ciudadano de a pie tiene que hacer malabares para llegar a fin de mes, en la cima del poder parece que las reglas de la austeridad simplemente no aplican.
El Cantón dice: La doble vara libertaria queda expuesta una vez más: para el jubilado misionero que no puede comprar sus remedios, el ajuste es total; para los que viven en el confort de los despachos porteños, el Estado sigue garantizando privilegios que le cuestan muy caro al bolsillo de nuestra gente.


