Kicillof se lanza al interior: ¿el fin del aislamiento bonaerense?
El gobernador de Buenos Aires mueve sus piezas para intentar construir una alternativa nacional que le haga frente al plan de ajuste de Milei.
El gobernador de Buenos Aires mueve sus piezas para intentar construir una alternativa nacional que le haga frente al plan de ajuste de Milei.
Axel Kicillof decidió que ya es hora de salir de los límites de la provincia de Buenos Aires. Con el ruido del Mundial ya apagado, el mandatario busca tender puentes en otras provincias para consolidar un armado propio dentro del peronismo. La idea es clara: mostrar que hay una forma distinta de gestionar mientras el gobierno central sigue recortando fondos y paralizando obras que son clave para el desarrollo del país.
Para los misioneros, este movimiento no es un tema ajeno. Mientras en la Rosada se festejan los números de la macroeconomía a costa del bolsillo de la gente, en el interior vemos cómo la falta de una oposición firme y organizada permite que el ajuste se profundice sin freno. Kicillof intenta posicionarse como el rostro de esa resistencia, aunque el desafío de convencer a las provincias, que hace tiempo reclaman federalismo real, sigue siendo una deuda pendiente de la política nacional.
El Cantón dice: Mientras Milei celebra sus redes sociales y el desmantelamiento del Estado, el peronismo intenta rearmarse tarde y con dificultades. La realidad es que, mientras los dirigentes nacionales discuten sus internas, el vecino de Posadas sigue sufriendo la suba de los servicios y la pérdida de poder adquisitivo, esperando que alguien se ocupe de los problemas reales y no solo de las ambiciones de poder porteñas.


